Suave, cremosa y con un litoraleño color atardecer a las orillas del Paraná. La textura es la de un licuadito: hay notas de frutilla y reminiscencias a juguito de naranja, reflejo fiel del lúpulo Strata. Nadie Nunca Nada se te ofrece como significante vacío para que la llenes con lo que más quieras.
Pasando este umbral encontrarás un nuevo mundo de cervezas delirantes. Si andás con sed y existís hace más de 18 años, estás en el lugar indicado.
Volvé cuando cumplas 18, mapache. Te esperamos.